Category: El Director Opina Created on Friday, 03 February 2012 11:35 Hits: 825
HORA CERO, (JAMES APARICIO*).- Para muchos panameños que les gusta ver los acontecimientos desde una butaca, las protestas indígenas en la Comarca Ngabe Buglé son un asunto de otro planeta, molestosas y hasta inncesarias. Los cortes de rutas en San Félix, Viguí y Bocas del Toro confirman la firmeza de la protesta.
Los Ngabe Buglés representan el 65% de la población indígena de todo el país, distribuidas en comarcas insertas, como territorios independientes, en las provincias de Bocas del Toro, Veraguas, Chiriquí, Panamá y Darién.
Los últimos estudios indican que no menos de 10,000 Ngabes han emigrado hacia zonas urbanas en Bocas del Toro, Chiriquí, Veraguas, Darién y Panamá en busca de empleos.
La Comarca está dividida entres regiones (Nedrini, Kedrini y Ño Kribo), con 7 distritos y 58 corregimientos.
Desde la llegada de los conquistadores españoles, hace más de 500 años resistieron al exterminio y durante todo el siglo pasado han reclamado derechos, incluyendo la presencia del Estado con sus instituciones.
Los Ngabes vienen luchando contra la minería desde hace má de 50 años. Su oposición al desarrollo de la mina de Cerro Colorado es memorable.
No se trata de una posición política, sino de una conciencia colectiva que exige proteger las fuentes de los ríos y todos los recursos naturales de un territorio donde la propiedad es colectiva.
Si bien es cierto hacen faltan la inversión y el empleo, esta no puede llegar a las comarcas, destruyendo lo que le da vida a los pueblos indígenas, desde que ocuparon por primera vez estos territorios y otros más allá de las comarcas.
Solucionar la crisis que se acerca a una semana no será nada fácil.
En todas las área de protestas, piquetes, cierres de calles y cortes de rutas hay un sentimiento de frustracción, pero también de convicción que el gobierno tiene que interpretar con mayor certeza.
Hacen falta compromisos importantes y a largo plazo para llevar los recursos del Estado a las comarcas. Para construir carreteras, buenos caminos de producción, fomentar cooperativas, ampliar la penetración de las escuelas y combatir con todos los recursos la pobreza y la ignorancia.
Sin lugar a dudas los Ngabes han demostrado capacidad de movilización y articulación alrededor de una demanda popular, pero también de subsistencia.
El diálogo, el consenso y la negociación son la ruta. La confrontación es una derrota de la civilidad.
*El autor es editor de HORA CERO.