Category: Polémica Created on Monday, 30 January 2012 09:23 Hits: 265
HORA CERO, (EBRAHIM ASVAT).- Este sutil juego de poder arropado bajo la manta de la Corte Suprema de Justicia tiene varias lecturas.
El país entero sabe ese afán de control que desde el Palacio Presidencial se ejerce sobre los poderes constituidos. Desde una minoría de diputados en la Asamblea, las dádivas, nombramientos y reparto de obras circuitales han permitido el salto de suficientes diputados para obtener una mayoría.
La complicidad de la Procuraduría General de la Administración permitió separar a la Procuradora General de la República de su cargo controlando con ello la función jurisdiccional para perseguir los delitos ( en otras palabras la facultad discrecional para determinar a quien persiguen y a quien no). La Contraloría General cuya elección corresponde a la Asamblea de Diputados terminó en manos de quien ejercía la función contable en los supermercados del mandatario. La Corte con los nombramientos realizados y la incorporación de la Sala Quinta vive y vivirá bajo la égida del Órgano Ejecutivo.
Mi pregunta va a lo profundo.
Porque existen diputados y magistrados que en su vida profesional o política fueron fervorosos creyentes en la democracia y la institucionalidad y ahora entregan en bandeja de plata todos los poderes al Órgano Ejecutivo.
Quienes combatieron a la dictadura militar y el autoritarismo hoy son genuflexos ante el apetito de los nuevos aspirantes a déspotas.
Son a ellos a quien me refiero porque quien pueda ejercer la máxima investidura del país siempre tendrá el hambre por más y más poder.
Pero si a quienes les corresponde frenar esos apetitos desde la estructura de poder no lo hacen, por cualquiera que sea los motivos, entonces la crisis no es de un individuo sino de todo el cuerpo de representantes dentro de ese andamiaje gubernamental que carece de valores, pantalones o faldas o amor y respeto por su país y su pueblo para hacer valer lo que debe ser y lo que se encuentra estipulado en la Constitución y las leyes.
Esto no es solo el apetito de poder de un gobernante insaciable sino de un número plural de ciudadanos que en el ejercicio del poder político han convertido la patria en un burdel donde se vende y se compra alma, cuerpo y convicciones sin prever lo que el futuro le depara a ellos, sus hijos y al pueblo por sus mezquinas y estrechas acciones personales.
El desencanto popular es la consecuencia de la genuflexión de jueces, diputados y políticos.
Es por ello que en algunos países inclusive han elegido a prostitutas (os), actrices (ores), porno, payasos travestí o delincuentes para demostrar con los votos el desprecio a la clase política y los cargos públicos.
Después de ustedes señores diputados y jueces, el Diluvio !
* Columna la Bitacora del Presidente se publicó originalmente en el Blog de TVN-2.com.